Mañana, 11 de enero, empieza la primera Maratón de Donantes de sangre 2.0.
Durante el día de mañana y el sábado se podrá participar donando sangre en el Palau Robert y la Diputació de Barcelona. Aquel que no pueda, tiene hasta el día 18 para participar, pero en los hospitales de Barcelona con banco de sangre, como el Hospital Vall d’Hebron.
Que sea una maratón 2.0 significa que se ha hecho mucha difusión a través de las redes sociales. Para ello, el Banc de Sang i Teixits ha contado con la colaboración de 26 “embajadores”, entre los que me encuentro. A través de Facebook y, sobre todo, de Twitter, mis compañeros y yo hemos informado y animado a la gente a donar sangre, durante la #MaratoDonants y el resto del año.
Hemos contado con la ayuda del cómico Berto Romero, que ha hecho unos vídeos comentando algunas excusas para no donar sangre. Cierto es que mucha gente no puede donar ahora (donó hace poco, pesa menos de 50 kilos, ha tenido alguna enfermedad, vive lejos), pero eso no significa que no se pueda ayudar. Tu quizás no puedes donar, pero puedes tener algún seguidor que sí pueda y no sepa de la #MaratoDonants. Ahí es cuando tú, que no puedes donar, puedes ayudar: difundiendo el mensaje y la información.
Cada tres segundos una persona necesita sangre en Cataluña. ¿Cuántas personas habrán necesitado una transfusión mientras tú lees este post? Parece mentira, pero es así. Solemos pensar que sólo necesita sangre una persona que ha tenido un accidente de tráfico y ha perdido gran cantidad y, por suerte, estos no son tantos. Pero no. Muchos enfermos de cáncer necesitan una transfusión –como fue el caso de mi madre– y muchas personas tienen problemas de coagulación, lo que hace que, ante una simple operación, incluso programada, vayan a necesitar una transfusión.
La gente suele preguntar: ¿Y tú por qué donas sangre? Y no se dan cuenta de que la pregunta no está bien formulada. Soy yo la que debería preguntarles a ellos: ¿Y tú por qué no donas? Sí, ya, a nadie le gustan las agujas. Pero sólo se nota ese pinchazo, ese segundo, y el resto no se sufre para nada. A mí me han hecho análisis de sangre en los que, a base de cambiar “tubitos”, me movían la aguja, y eso es peor que donar sangre. Cuando vas a donar sangre, te acuestas, dejas que te pinchen un momento, y a descansar.
Si eres aprensivo, bueno, tampoco tienes que ir mirando. Pero no es para tanto. Ves unas bolsas con sangre, sí, pero nada que ver con una herida abierta. ¡Para nada!
Te digo yo que, después de donar sangre, te sientes mucho mejor. Porque sabes que habrás ayudado a alguien y porque por tus venas correrá sangre nueva.
No te quedes atrás y apúntate ya, ¡que esto empieza!
www.donarsang.gencat.cat/marato
Y sino, dona difundiendo.
Sí. Ya es 25 de noviembre y ya ha terminado la jornada de reflexión. Yo aún no me he ido a dormir, así que me permitiréis que siga reflexionando, ¿no? O que empiece a hacerlo.
Ayer sábado 24, jornada de reflexión, encendieron las luces de Navidad de Badalona. Luces que, desde el año pasado, son completamente azules. Azul PP, el color favorito del señor Garcia Albiol. Y yo me he preguntado: ¿Por qué las encienden hoy, jornada de reflexión? Pues se lo he preguntado a él.
Y tengo información directa. Me ha dicho mi señor alcalde que el año pasado las encendieron el 23 de noviembre.
Pero yo sigo sin entender por qué no las encienden el 13 de diciembre, Santa Lucía, que es cuando tradicionalmente se decoran las casas por navidad. Ahí me ha dicho que ese día inaugurarán el pesebre (no sé si con buey y mula).
En cualquier caso, ¿era necesario hacerlo hoy? Ya. Que no son las municipales. Pero ¿sabéis esa sombra larga que se nos hace en el suelo con unas piernas infinitas? Pues en Alícia Sànchez-Camacho esa sombra se llama Xavier Garcia Albiol.
Podían haberlo hecho el viernes (día 23, ¡como el año pasado!). Aunque sí, es día laborable y no hubiera podido ir todo el que quisiera. Pero ¿y atrasarlo? Una semana, no más. O, ya puestos a adelantar la navidad, una semana antes.
Quizás soy yo una ignorante y el 24 de noviembre saltan los plomos de toda España porque se encienden todas las luces de Navidad.
Pero creo que, aunque el 23-24 de noviembre sea la fecha “oficial”, este año podrían haberla cambiado. Para ahorrarse habladurías y malos pensamientos.
Benvolgut senyor Wert,
Com a catalana que ha estudiat com toca a Catalunya –i no com diuen vostès– puc escriure aquesta carta en català i castellà. Even in English. Perquè a mi no m’ha catalanitzat ningú, ni ho han intentat. I ara, que he crescut aprenent dos idiomes a la vegada –perquè el català és un idioma–, tinc molta més facilitat per aprendre d’altres. I per entendre, sense saber, idiomes com el francés i l’italià.
Ojalá pudiera encontrar mi libro de historia de España. El que utilicé cuando estudié bachillerato. Tenga por cuenta que, si lo encontrara, se lo mandaría. Mi libro se dividía en bloques –no recuerdo cuántos, pero seguramente tres, uno por trimestre– y cada bloque se dividía a su vez en cuatro temas. Los tres primeros eran de historia de España, y el cuarto de historia de Cataluña. Pero sin ninguna intención de catalanizarme sino porque, una vez conocida la historia del conjunto, está bien profundizar en la de mi territorio. Imagino que usted conoce la historia del mundo, pero habrá profundizado en la de España.
Li prego que entengui el nostre descontent. Ens trobem amb que estem pagant més per les mostres matrícules educatives però el “servei” és pitjor. És a dir, paguem més per menys. I ens preguntem: “on van, llavors, els diners que hem pagats per la nostra educació?”. En el meu cas, pràcticament el doble de l’any passat.
Imagino que su sueldo, y los de los suyos, están intactos. ¿Me equivoco? Déjeme recordarle que ustedes están ahí gracias a los ciudadanos, y que su deber es procurarnos el bienestar. Así que antes de recortar de esta manera tan brutal, recórtense los sueldos. No pretendan engañarnos. Ustedes no son nuestros jefes. Ustedes están a nuestro servicio.
Com a ministre d’educació i cultura, li demano una mica d’educació i cultura. No digui que els pares que es manifesten són d’extrema esquerra. Alguns d’ells són d’extrema pobresa, i han de fer pràcticament miracles per poder pagar l’educació dels seus fills.
No menosprecie la educación, señor Wert. Pero tampoco la cultura. Porque la cultura también es educación. Mi madre, con su graduado escolar, es una persona muy inteligente gracias a todo lo que le ha brindado la cultura –libros, cines, teatros, conciertos…– y ahora va a ver mermado su autoaprendizaje. Gracias a ustedes.
Sé que volen un país d’ignorants per poder fer amb nosaltres el que vulguin. Volen un nou ‘panem et circensis’, però lamento informar-li de que ja no és possible. Que els que estem, ja som prou intel·ligents i, els que venen potser no tindran l’oportunitat, però tingui clar que nosaltres els ensenyarem.
Y estas clases privadas empezarán con: “antes los niños iban a un edificio llamado colegio, y allí aprendían. Hasta que llegó un señor, de apellido Wert, que creyó que ya sabíamos suficiente”.
Però mai es deixa d’aprendre.
Apreciado agente,
Para romper el hielo y echar unas risas, podría empezar mi carta jugando a llamarle A-gente-pego. Eso haré, le llamaré señor Pego.
Es probable que usted no sea uno de esos agentes “macarras” que el pasado 25 de septiembre llegó a su casa exhausto, tras dar porrazos –de porra– y patadas –de pata de animal– a todo aquel que se cruzaba en su camino. En tal caso, lo siento mucho. Debería usted hacer algo porque compañeros suyos están manchando su imagen.
Si es usted uno de los que iban “espantando moscas”, ¿qué le pasó? ¿tuvo un mal día?
Trabajo de cara al público y sé lo difícil que es trabajar cuando se tiene un mal día o una mala época. Pero tengo entendido que a ustedes los preparan para eso. A mí no, porque lo peor que puedo hacer yo cuando tengo un mal día es ser menos simpática. Mi porra es mi sonrisa.
Supongo que usted y los suyos cumplían unas órdenes. Pero creo que al final se les fue de las manos y llegaron a los pies.
Les han vendido que en las manifestaciones deben ir contra los antisistema. Y ahí se han quedado. Pero, ¿acaso están de acuerdo ustedes con lo que está haciendo nuestro gobierno? Tengo entendido que a ustedes también les bajaron el sueldo. ¿Qué les llevó a pegar a aquellos que luchaban por sus derechos? Y con “sus” me refiero a los de los manifestantes y a los de usted. ¿Qué es eso de apalizar a aquel que le defiende?
Y, ¿qué pasó en la estación de Atocha? Todas las imágenes que he visto me han indignado más, me han hecho gritar y acordarme de su madre –a la que pido perdon–, pero las imágenes de Atocha me han hecho llorar. Crearon un conflicto gratuito. Imagino que tiene parientes ancianos, y quizás hijos. ¿Cree usted que su hijo no se hubiera asustado si, esperando un tren, aparecieran unos “vestidos de soldados” gritando y pegando? ¿Y si a alguien le hubiera dado un ataque de pánico y hubiera saltado a las vías? ¿O que, en el simple rifi-rafe hubiera caído? Ustedes tuvieron poca cabeza al pegar a cualquiera, pero menos aún al irrumpir así en la estación.
¿Y esos compañeros vestidos de calle y con banderas rojas? Querían crear el conflicto, ¿no? Pues les salió mal. Ustedes no dispersaron a una masa, iniciaron una batalla campal. Y ahora, a ojos de los ciudadanos –que no del gobierno– los malos son ustedes, y no los antisistema.
Llevan casco para proteger algo, no para hacer bonito. Ese casco les protege la cabeza, la cual sirve para pensar. Así que, párese a pensar: ¿a usted le representa este gobierno? ¿está usted de acuerdo en que le bajen el sueldo mientras ellos siguen cobrando dietas? ¿qué pasará cuando su hijo quiera estudiar? ¿cómo lleva lo de más IVA, menos sueldo?
Entiendo que siga unas órdenes, nadie quiere perder su trabajo, pero si usted y sus compañeros hicieran ver a sus superiores que esta no es la manera, las cosas irían mejor. Al menos, en su relación con los ciudadanos, que al fin y al cabo, son a los que tienen que defender de los que les roban, ¿no?
Por mi parte, no tengo nada más que decir, agente Pego. Y espero no tener que volver a hacerlo. Y, si lo hago, que sea para felicitarle por la valentía que finalmente ha tenido al plantarse y negarse a realizar tan tristes actos.
Que tenga un buen servicio,
Esther.